Cómo responder a un argumento débil
Alguien suelta un argumento. Sientes que algo no cuadra, pero no sabes decir qué es al momento. ¿Te suena? Ese presentimiento suele ser acertado. La mayoría de los argumentos débiles siguen unos patrones fijos. En cuanto los conoces, responder bien se vuelve mucho más fácil.
Señala qué es exactamente lo débil
Un buen contraargumento ataca el problema, no a la persona. Primero fíjate en la estructura de lo que se dice. ¿Es una falacia circular, donde la conclusión ya está incluida en la premisa? ¿O un argumento de hombre de paja, donde alguien simplifica tu postura para luego atacarla? En cuanto identificas el error, ganas fuerza en la conversación.
Pregunta antes de refutar
Antes de soltar un contraargumento, puedes hacer una simple pregunta. "¿Cómo llegas a esa conclusión?" o "¿Cuál es tu fuente?". Muchas veces el argumento se desmorona solo, sin que tú tengas que demostrar nada. Esto funciona bien incluso en discusiones acaloradas, porque una pregunta suena menos agresiva que un contraataque.
Construye tu contraargumento con pruebas, no con volumen
Repetir un argumento débil más fuerte no lo hace más sólido, ni aunque lo digas a gritos. En su lugar, fíjate en lo que falta. ¿Falta una fuente? ¿La premisa no es correcta? "Todo el mundo lo hace, así que es normal" es un ejemplo: la popularidad no dice nada sobre la verdad. Es más fuerte decir: "Que algo sea popular no significa que sea cierto. Piensa en cuánto tiempo la gente creyó que la Tierra era plana".
Si no se te ocurre nada
A veces solo quieres una respuesta rápida y contundente, sin tener que hacer un curso de argumentación. Para eso está creada Rhetoriq. Pegas un texto en la app, y te señala los puntos débiles y te sugiere un contraargumento.
Prueba en tu próxima discusión: señala el error, haz una pregunta y luego construye tu contraargumento.